Los niños y adolescentes actuales crecen conectados desde edades tempranas: en Argentina, el 82% de los menores entre 7 y 11 años usa internet y el 69% tiene redes sociales. Este acceso ofrece grandes oportunidades educativas y de desarrollo, pero también los expone a riesgos que muchos adultos subestiman. El 80% de los niños en 25 países afirma sentirse en peligro de abuso o explotación en línea, mostrando la magnitud del problema.
Los menores enfrentan peligros como el ciberacoso, el grooming (engaños de adultos con fines sexuales), la exposición excesiva de información personal, el contenido inapropiado y la adicción digital. Estos riesgos pueden causar daños psicológicos graves, pérdida de privacidad y afectaciones al desarrollo emocional, social y académico.
La mejor defensa no son solo las restricciones, sino la educación digital. Es clave enseñar pensamiento crítico, privacidad en línea, respeto y ciudadanía digital, además de fomentar el equilibrio entre el mundo virtual y el real. Los menores deben aprender a proteger sus datos, reconocer riesgos, respetar a otros usuarios y mantener hábitos saludables frente a las pantallas.
Padres y educadores deben mantener un diálogo abierto, establecer límites razonables y supervisar las redes sociales de los menores. Es importante crear confianza para que puedan hablar sobre problemas en línea sin miedo a castigos. Las herramientas de control parental ayudan a filtrar contenido y controlar el uso, pero no reemplazan la comunicación y la educación. El objetivo es formar usuarios responsables y autónomos, no vigilarlos constantemente.